martes, 30 de noviembre de 2010

Nosferatu, eine Symphonie des Grauens

Al parecer la reparación de los instrumentos de la Orquesta Imaginaria está tardando más de la cuenta. Alguna lengua viperina ha tenido la desfachatez de insinuar que Monsieur Yonson podría haberselos "apropiado indebidamente". ¡Si este ser abyecto ha creído que por utilizar expresiones de leguleyo no va a ser ajusticiado por sus infamias, va listo! Entre tanto la OI ha tenido que recurrir al alquiler de instrumentos para afrontar nuestros compromisos de cara a la recientemente iniciada temporada. Resultado de este primer trabajo es la "Música para un fragmento de Nosferatu, eine Symphonie des Grauens", escrita (la música) por un servidor y dirigida (la música también) por el inigualable Emanuel Meller.

video

jueves, 11 de noviembre de 2010

Volveremos pronto

Coincidiendo con el final de la gira primaveral de la OI tuvieron lugar dos hechos curiosos cuya relación no fue obvia al principio: por un lado la extraña desaparición de todos los instrumentos de la orquesta durante un descanso del ensayo matinal; por otro, la inesperada ausencia de nuestro luthier, Monsieur Anacleto Yonson, en ese mismo ensayo. Nuestra orquesta, como grupo humano que es, no está libre de envidiosos y malpensantes que sugirieron que Monsieur Yonson habría huído con nuestros valiosos instrumentos con intención de revenderlos en el mercado negro. ¡Nada más lejos de la realidad! Nuestro excelso director, Sir Emanuel Meller, jamás habría confiado el cuidado las herramientas de nuestro sustento a tan vil criatura. Más bien, atendiendo a la naturaleza altruista y desinteresada de nuestro luthier, Sir Emanuel sospecha que, agraciado con algún tipo de premio de la lotería o herencia inesperada, Monsieur Yonson había decidido compartir su fortuna con sus alegres camaradas y se había llevado los instrumentos con el fin de repararlos y devolverlos a tiempo de cumplir nuestros compromisos de la nueva temporada. La OI, pués, volverá en breve a hacer la delicias de sus seguidores en cuanto Monsieur Yonson aparezca triunfante con nuestros violines, trompas, clarinetes, etc. en perfecto estado de revista. ¡Te esperamos impacientes, querido compañero!